Fredrik

La gruesa puerta de hierro se abrió lentamente, por ella asomó una figura pálida, un hombre delgado y alto. La habitación estaba débilmente iluminada por una bombilla bastante antigua. El hombre vestía un chaleco gris  manchado de algo oscuro y viscoso, la camisa remangada por los codos, los pantalones negros y sus botas estaban llenas de barro, sobre sus cabellos largos y grasientos estaba un sombrero de copa alto bastante maltrecho.

Avanzó con un andar extraño, parecía que bailar con una música que solo él escuchaba, se acercó al hombre que estaba encadenado a la pared.

Saludó con una reverencia teatral.

-¡Hola, amigo mío!, te estarás preguntando: “¿quién es este tío?”, “¿por qué cojones estoy aquí?”, ¿Qué está pasando?”, “¡Quiero salir de aquí!”, “¡Yo no he hecho nada!”. A todo esto amigo mío, debo decirte que me escuches atentamente. Mi nombre es Fredrik y tengo una misión y sólo una, acabar con todos los demonios de este mundo.

-¡¿Demonios?!

De un movimiento rápido como un rayo, Fredrik sujetó con fuerza la mandíbula de aquel hombre y le obligó a mirarle a los ojos, brillantes, sedientos de sangre, el hombre comprendió que una persona con esos ojos no se andaba con tonterías, sería mejor dejarle hablar y no interrumpirle. “Un hombre con un fuego así en los ojos no vacilará en acabar conmigo si es necesario”.

Fredrik soltó al hombre, se dio media vuelta y continuó.

-Los Demonios, son criaturas astutas y voraces, actúan en grupo y están bien organizados, he dedicado mi vida a su destrucción. Dicho esto amigo mío-Fredrik se giró y miró al hombre a los ojos con un gesto solemne- he dado con la pista de que dentro de su alma, existe un nido de demonios.

El hombre encadenado palideció al escuchar esa noticia, aunque todo lo que Fredrik decía eran una sarta de estupideces, algo en su tono de voz, en la teatralidad de sus gestos, pero sobre todo en su mirada le decía que Fredrik estaba completamente convencido de que era cierto. Aquella seguridad en su propio delirio era algo mucho más peligrosos que los propios demonios (de haber existido).

El hombre encadenado empezó a armar su estrategia rápidamente, estaba encadenado y vulnerable, Fredrik lo mantendría allí hasta que encontrase esos “demonios”, nada garantizaba que lo dejase ir si no encontraba lo que buscara, o que no lo matase en el proceso.

-Mi nombre es Tony-dijo con voz temerosa- soy solo un veterinario  principiante, no sé de qué demonios me habla señor Fre…

Las manos de Fredrik se estamparon con fuerza contra la pared a unos milímetros de la cara de Tony, que sentía el miedo enroscarse en sus piernas como una serpiente y estas se tambaleaban sin que las pudiese controlar.

Después de un momento Fredrik relajó sus músculos tensos y volvió a dar la espalda a Tony.

-Amigo mío, sé exactamente lo que eres y lo que haces, te pido que no temas, las cadenas son solo una precaución, te prometo no ocasionarte daño alguno, pero debes hacerme el favor de no pronunciar ninguna palabra más.

La voz de Fredrik se había tornado fría y afilada, casi mortal.

Tony intentó tragar saliva pero tenía la boca completamente seca, respiraba con dificultad, e intentaba no hacer el menor ruido, su instinto de conservación hacía que suprimiese su existencia en un vano intento de desaparecer ante aquel peligroso hombre.

Fredrik volvió a mirar a Tony, su mirada se había afilado, estudiaba a Tony con mucha atención, levantó su brazo derecho, el tatuaje de una serpiente sobresalía y llamaba la atención, de pronto, el tatuaje empezó a moverse, como si estuviera mágicamente hubiera cobrado vida, la serpiente tatuada ahora miraba a Tony, de la misma manera que lo miraba Fredrik.

Lentamente fue acercando su mano al pecho del Tony, que gritaba sin emitir ningún ruido, aquella era una pesadilla, tenía que serlo, no recordaba cómo había llegado a  aquella habitación, lo último que recordaba era haber estado trabajando, eran las 8:00 y algo, una noche tranquila como cualquier otra, de repente, una idea lo invadió, quizá la noche era “demasiado tranquila”, no recordaba haber visto a ninguna persona por la calle, o ningún auto, ningún sonido, nada.

La serpiente se deslizaba por el brazo de Fredrik, Tony sintió el calor de esa mano, de pronto algo se arrastró por su pecho, sintió su peso y el frío de su tacto, los ojos de Fredrik seguían clavados en los de Tony, parecía que se alimentaban de su miedo.

De pronto, vio en los ojos de Fredrik una imagen, le pareció familiar, era sangre en sus manos, los recuerdo llegaron como una película. Años atrás descubrió en un campo cercano a la granja de su abuelo, unas criaturas parecidas a lagartijas salieron del suelo, recordó cómo se habían metido en su boca noches más oscuras salía a recorrer los campos en busca de una presa, recordó el olor de la sangre cuando mordía a sus víctimas, el sabor metálico. Recordó la gente que desaparecía en los campos cercanos a la granja de su abuelo y nadie volvía a encontrar, recordó el placer de la caza.

De pronto sintió que su pecho ardía, unas garras trepaban por dentro de su pecho hacia su garganta, las cadenas se agitaron violentamente, una lucha encarnizada se llevaba a cabo dentro de su pecho. Fredrik se alejó y levantó su mano izquierda, tenía un tatuaje tribal extraño.

Tony sentía dolor y placer, algo estaba en su garganta, tosió, pero parecía que no se movía, entonces sintió que aquella serpiente subía hasta su garganta y la rodeaba. Volvió a toser y una sustancia negra y viscosa emergió de su boca.

Fredrik sujetó la sustancia negra y el tatuaje tribal se iluminó.

Tony sintió que algo se desprendía en su interior, y la sustancia se adhirió al brazo de Fredrik, la luz se hizo más intensa, en ese preciso instante. Escuchó gritos de dolor que se fueron apagando poco a poco a medida que la sustancia era absorbida por la luz.

-Ahora, amigo mío, será mejor que nunca le cuentes a nadie lo que ha pasado hoy. Nadie te creería y los demonios se pondrían en guardia, son criaturas astutas y voraces, actúan en grupo y están bien organizados, he dedicado mi vida a su destrucción.-dijo Fredrik en tono solemne.

Tony se sintió un poco mareado, cerró los ojos por un instante y al abrirlos volvió a estar en el trabajo, el reloj marcaba las 9:00 pm, en la calle pasaban pocos autos y alguna persona pasaba por el escaparate de la veterinaria “Una pesadilla, eso tiene que haber sido”, sonrió lleno de alegría y se tocó por todas partes, estaba intacto, se miró las muñecas y no tenía ninguna marca de cadenas.

Se sintió aliviado de que aquella pesadilla hubiera acabado, se acercó cuarto de baño de empleados, notó que tenía barro en la planta de los zapatos, le entró un pánico terrible y vomitó las papas fritas que había consumido en el almuerzo.

Cuando terminó se lavó la cara y vio una imagen en el espejo, Fredrik lo miraba, desde dentro de sus propios ojos, siempre lo estaría vigilando por si un día el mal volvía apoderarse de él.

A la mañana siguiente el dueño de la veterinaria encontró a Tony en el baño, se había abierto las venas con un bisturí.

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2 comentarios en “Fredrik

  1. Esta bueno, “De pronto, vio en los ojos de Fredrik una imagen, le pareció familiar, era sangre en sus manos…” creo que en este párrafo faltan palabras que den mejor sentido a las frases, pero muy buen cuento!

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