Kilos en la maleta

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Salí esa mañana con la idea de comprar las maletas, era el paso definitivo, tenía que encontrar las maletas ideales. Me acerqué a la tienda de chinos que estaba más cercana a mi casa, llevaba cerca de cinco años en total viviendo en aquél barrio de Cornellá de Llobregat, me fijaba en el tamaño de las maletas y su color, aunque todas las baratas tenían la misma forma, debía de escoger bien cuál sería la ideal, Al preguntar por una el dependiente me dijo – ¿de cuántos kilos? – yo sabía a qué se refería, pero por un instante mi mente divagó y me hice una pregunta a mí mismo, “¿Cuántos kilos de vida te llevarás de viaje?

Obviamente que los kilos realmente serían de ropa, libros y otras cosas que tendrían muy poco valor, pero aun así, esas pequeñas cosas eran partes de mi vida, una vida que cultivé durante los casi diez años que llevaba viviendo en Barcelona, pensé, en la primera chaqueta que compré en Barcelona, era principios del 2004, un año especialmente frío según como yo lo recuerdo. Era la primera vez que estaba fuera de Sudamérica, sentía que estaba en otro mundo, (lo llaman primer mundo), paseaba por un centro comercial de L’Hospitalet , pasé frente una tienda y me fijé en la única chaqueta que entraba dentro de mi presupuesto y que tenía pinta de abrigar muchísimo, de color gris y con una capucha que apenas me cubría la cabeza, pesada y con un forro sintético, aún nueva ya parecía gastada, me la llevé puesta sin vacilar, me dije a mí mismo: “ya no pasaré frío”. Y así fue, durante casi diez años. Aún sigue en un rincón de mi armario, cierto era que ya tengo más chaquetas, pero aún seguía usándola, desgastada, con algunos huecos, pero aún me mantenía caliente en todos los inviernos. ¿Cuánto deberían pesar esos inviernos?

Pensé en aquel pijama que me regaló un viejo amor, el pantalón era muy largo para mi talla, lo cual me daba un aspecto muy gracioso, nunca lo cambié ya que ella era más alta que yo y le quedaba bien, así que ambos usábamos el pijama. Cierto era que mucho tiempo había pasado desde que nos habíamos separado, pero nunca pensé en cambiar de tamaño ese pijama. ¿Cuánto pesaban esas noches que compartimos?

Pensé en aquél dibujo que me regaló mi amigo, El quijote y sancho, y la frase: “feliz cumpleaños: hermanos de vida, aventuras y proyectos”. Manu sabía que no me gustaban regalos del tipo sentimental, sin embargo allí estaría, a donde yo vaya, ese dibujo. ¿Cuánto pesarían esas aventuras?, seguro que no me dejarían subir al avión, no podría despegar del peso y la gente me gritaría por retrasar el vuelo.

Pensé en todo ello en un instante, luego miré al dependiente y le dije: “Aquella, la azul”.

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7 comentarios en “Kilos en la maleta

    • Muchas gracias, de momento sí escribo todo, estuve viviendo en Barcelona casi diez años y he vuelto a Perú, un abrazo y muchas gracias por comentar a mi también me gusta mucho tu blog 🙂

  1. Es muy hermosa la reflección, ..y sobre todo la forma como lo relatas, eres magnífico, me ha gustado muchísimo…además como estuve a tu lado en esos momentos me siento partícipe, genial.
    Tula
    ,,

  2. Esas maletas que nos siguen siempre… No pesan nada. Tienes el mérito de hacerme olvidr micinismo. Saludos desde el Polo Norte.

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